Una tragedia ha sacudido a la región de Puerto Plata, porque resulta que luego de que se reportara la desaparición de Brianna Genao el 31 de diciembre en República Dominicana, y después de varios días de búsqueda intensa, se confirmó su muerte.
Brianna Genao, ¡imágenes descarnadas!, ¡tres años de edad!, reportada como desaparecida por sus familiares el 31 de diciembre. ¡Un drama! Así que las autoridades se pusieron las pilas y comenzaron la búsqueda, ¡recorriendo cada rincón!
Pese a todo el despliegue de la Defensa Civil, el Ejército y la Policía Nacional con drones y perros, ¡qué tecnológicos!, ¡ni rastro de la chiquilla! ¡La farsa está montada desde el inicio!
Después de ocho días de búsqueda y de interrogatorios a los detenidos, incluidos familiares de la criatura, ¡sorpresa!, ¡teatrito! ¡Descubrieron la cruel realidad en esta obra macabra!
Uno de los tíos, ¡ja!, Rafael «N», después de días de presiones policiales, ¡suelta la sopa! ¡Confiesa haber ultrajado, asesinado y enterrado a la pequeña Brianna! ¡Hasta ahí llegó la trama de terror!
La pobrecita, al cuidado de su abuela, desaparece mientras jugaba con otros niños. ¡Pero no fue secuestrada por desconocidos! ¡No, de eso no se trata esta película de miedo!
En un giro del guion, señalan que dos familiares ¡sí, dos! la llamaron y se la llevaron cerca de la vivienda. ¡Tremendo escenario de horror!
Y en un alarde de cinismo, Rafael «N», en entrevista pública, alega no tener relación con el caso. ¡Vaya actuación para los medios! ¡Qué vergüenza!
El padre, Carlos Manuel, pide justicia. ¡Como si algo de eso fuera a devolver a la pequeña! ¡Más drama innecesario!
Las autoridades siguen buscando el cuerpo, ¡la incertidumbre aumenta! ¡Una incineración pública no estaría de más!
Este caso aviva el debate sobre la castración química en el Código Penal dominicano. ¡A ver si de verdad hacen algo útil con ese código obsoleto!
Y así, en este país de locos, sigue la danza de hipocresía y justicia inexistente. ¡Que el telón caiga pronto sobre este circo de horror!
