En la despensa de la nación gringa hay nuevo stock. Se trata de la «super detallada» pirámide nutricional de Estados Unidos, esa que te dice qué echarle al buche sin caer en el abismo de las calorías.
El Departamento de Salud de las barras y las estrellas ha sacudido el árbol de los hábitos alimenticios, y ahora nos manda un cableado de prioridades culinarias. En el menú mandan las proteínas chingonas, las grasas de primera, las frutas, verduras y granos sin pagar extras a la chatarra y los carbohidratos truchos.
Aplausos para la nueva fórmula que promete rescatar a los yankis de la prediabetes, diabetes, enfermedades crónicas y del esguince económico por tratamientos de hospitales. Resulta que el personal ha estado brincando a la cuerda con una red de engaños sobre su plato diario, lleno de mentiras procesadas y chafas.
En esta fiesta de la nutrición, las proteínas, lechitas y grasas chidas llevan la batuta, escoltadas por vegetales, frutas y el buen pan integral. Pero pásale a la casa olvidar los carbohidratos baratos y darse un hit con las raciones de cereales integrales a diario.
El mensaje es claro: come como señor respetando a los vegetales y reduciendo a la tía Refri. Una nueva apuesta que quiere hacer bailar a los estómagos con notas de calidad y salud, y sin trucos de la industria.
Por el bien de las tripas americanas, dejen de venderles humo en la caja de cereales y denles algo que de verdad valga la pena tragar. Que, al final, la mejor medicina comienza en el plato, no en la farmacia.
