¡Agárrense, que se cayó ‘X’ en su intento de ser Twitter y ahora México sufre las consecuencias! La red social, o lo que sea, reportó fallas en el territorio azteca, ¡y vaya sorpresa para todos los que no pueden vivir sin tuitear sus banalidades!
De acuerdo con la plataforma Down Detector en México, los cibernautas se toparon con hasta 160 fallas, como el golpe de gracia a la obsesión por saturar internet con nuestras genialidades a las 14:30 horas. Sí, la vida moderna se detuvo, en serio.
Pero ¿qué creen? Para las 15:00 horas, los reportes bajaron a 90, porque las interacciones de gatitos y chismes no deben ser interrumpidas por problemas técnicos; es la verdadera emergencia nacional.
Según los informes de Down Detector, el 66% de los problemillas se presentaron en la app móvil, que ya no servía para alimentar nuestro ego digital. Y el restante 32% fue a parar al sitio de escritorio, donde los bloqueados buscaban nuevas cuentas que ofender.
Por suerte, ‘X’ nos regaló otra pifia local sin trascendencia global, porque no hay nada como dejar de atender lo local para no solucionar los problemas globales. ¡Bravo, X! Tu incompetencia es simplemente conmovedora.
Y de cosas recurrentes saben los usuarios, gracias a caídas anteriores. La aplicación de X ha hecho de nuestras vidas un absoluto caos, privándonos de información valiosísima como qué comió Kylie Jenner en el almuerzo.
X, la red social que debería estar avergonzada, no ha dicho ni pío sobre esta falla en el servicio, ni de las otras que ha tenido recientemente. ¿Acaso piensan que pueden seguir jugando con nuestros sentimientos digitales? ¡La gente merece un tuit, caray!
Pero esto ya es moneda corriente, a mediados y finales del año pasado, otros gigantes fallaron estrepitosamente. No aprendimos nada y volvemos a tropezar con la misma piedra, tras perder el acceso a apps imprescindibles como nuestro adorado Duolingo. ¡Gracias, X, por iluminar nuestras vidas con tus desastres tecnológicos!
Así que, mientras la red social X siga en el airé, disfrutemos de la paz momentánea de no ser bombardeados por mensajes inútiles. Ah, dulce desconexión, ¿por qué eres tan efímera? ¡Seguiremos esperando ansiosamente la siguiente caída! ¡Adiós, X, te veremos en la próxima crisis digital!
