¡Ruedan cabezas y se aprietan las manos! La flamante Ernestina Godoy, jefa de la Fiscalía General de la República, tiene una idea genial: ¡pelear contra la impunidad! ¿Cómo? ¡Fortaleciendo la investigación y metiendo tecnología en el juego! ¡Qué ocurrente!
En una asamblea galáctica con la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia, Godoy Ramos vino a regañar a las fiscalías estatales para que dejen de hacer el oso y se pongan a chambear. Según ella, el plan es full colaboración y cerrar el paso a la corrupción. ¡Pura poesía!
Pero la chamba no es pa´tontos: ¡van a implementar el super seguimiento del Registro Criminal de Armas de Fuego, como si fuera la tabla del uno! Además, Godoy anda de casamentera, juntando a las fiscalías con la Agencia de Investigación Criminal, pa´que intercambien figuritas y les salgan bien las cuentas.
Y por si pensaban que era broma, llega el encargado de negocios gringos, Mark Coolidge Johnson, a decirles que no todo es cacería de brujas… también hay que cazar a las organizaciones delincuenciales. ¡Wow! ¡Qué descubrimiento, patrón!
La cereza en el pastel fue la embarrada de regulaciones legales y acuerdos de seguridad pública. ¡Se les acabó la fiesta a los tramposos! ¡Que entreguen los datos completitos y se pongan a trabajar en serio, cabrones!
Pinta para ser un gran show de impunidad bien disfrazada. ¡Vamos a ver si bajo el sol de la justicia mexicana, estos peleles no se derriten como helado en primavera! ¡A estar pendientes, banda! ¡Que esta novela sigue!
