Se avecina la segunda fase de lo que llaman «plan de paz», ¡qué chistosos estos políticos! Pero antes de pensar en paz, recordemos cómo Gaza pasó a la historia en los últimos tiempos. En un anuario nos relatan cómo la crisis en esa zona, ¡sorpresa!, se profundizó después de una ofensiva y genocidio. Sí, la hambruna avanzó, los organismos tiraron alertas, la ONU reconoció el genocidio después de meses de darle al palestino. Trump también metió su cucharada con propuestas diplomáticas, ¡ah, qué ángel!
Todo empezó con un alto al fuego que, sorprendentemente, siempre se rompe, ¡qué raro! Israel y Hamas acuerdan liberar rehenes, intercambiar prisioneros y dejar pasar ayuda humanitaria… ¡qué detallistas, se pasan! Los convoyes con alimentos básicos, agua y atención médica fluyeron, pero ¿adivinen qué pasó? ¡Claro, la calma duró menos que un suspiro! En marzo, ¡boom!, Israel decidió arrasar Gaza con su ofensiva área y terrestre, ¿humanitaria, no?
Después del destrozo, reforzaron el bloqueo impidiendo la entrada de lo básico: comida, medicinas, equipos médicos. ¡Qué amorosos los israelitas! La hambruna campal llegó, la desnutrición también, y, para variar, más de medio millón de personas en condiciones catastróficas. ¿Qué hicieron? Bueno, obstruir sistemáticamente el acceso a bienes esenciales, ¡una belleza! Y ahí es cuando, en agosto, ¡Zas!, las agencias internacionales empezaron a hablar de hambruna.
Pero eso no es todo, señoras y señores, la ONU llegó con su informe debajo del brazo diciendo que Israel se pasó de la raya y cometió genocidio. ¡Aplausos, por favor! Hubo asesinatos masivos, daños graves, condiciones indignas, todo lo que dice la Convención de 1948. ¿Y qué hizo la comunidad internacional? Pues algunos países europeos reconocieron a Palestina como estado, ¡tiempo pasado señores, aplaudan!
Y entonces, entró en escena Trump, qué emoción. Su plan de paz tenía dos fases: liberar rehenes y apoyar a Palestina con un gobierno transitorio, todo muy cuqui, pero como siempre, los israelíes no estaban para esos trotes. Al final, se firmó otro alto al fuego, pero qué casualidad, se la pasaron violándolo desde el primer día. Casi 400 muertes después, siendo unas 70 mil desde el inicio, pues todo tranquilito por allá.
Y en esa mixtura de horrores, la gente sigue sufriendo, los niños están al borde de la muerte, y parece que no aprendemos. Algunos gobiernos ven el plan de paz como la salvación, ¡claro, los salvadores! Otros dicen que mientras no arreglen las causas estructurales del conflicto, esto seguirá como telenovela de las malas. Pero al final del día, la realidad es la misma: desolación, destrucción y muerte. ¡Bravo por la humanidad!
