**¡Maratón de corrupción, insultos y aprobación exprés de reforma!**
Luego de más de 24 horas de puro circo en la Cámara de Diputados y una votación como en el mercado, el Congreso sacó adelante la Ley General de Aguas, una joyita de la Presidenta Claudia Sheinbaum para jubilar la Ley de Aguas Nacionales de 1992, esa que solo beneficiaba a los cuates con lana.
La nueva ley, plagada de 68 cambios chuecos, prohíbe la transmisión de concesiones entre rateros, ahí sí, bien vigilados por la Conagua; además, se aparece con la idea de conservar derechos en herencias y ventas de terrenos. Los campesinos y la oposición no se dejaron engañar.
La carnada oficialista prometía garantizar el agua como un derecho, según el artículo 4 de la Constitución. El Gobierno federal asegura que la ley del 92 volvía mercancía al líquido vital, dejaba en paz a los acaparadores y encima no pagaban ni sus impuestos. Todo un regalo a los honestos patriotas de siempre.
En la sesión inchila de San Lázaro, los cuates de Morena metieron 18 reservas para apaciguar al sector agrícola y sumar a los 50 cambios ya pactados. Modificaciones a los artículos para evitar cancelaciones automáticas y arreglos al régimen de caducidades tuvieron su día de gloria.
Además de las novedades, se aprobó reconocer a los sistemas comunitarios de agua y saneamiento (fuera de la metrópoli, eh, no vaya a ser que piensen que la capital sale perdiendo). Hubo un bailongo en el artículo 22 para regular concesiones y asignaciones, con reasignación de volumen y más chamba a la Conagua.
Los diputados borraron la negativa ficta, cachivache que decía que si no respondías a tiempo, pum, rechazo automático. Pero eso solo aplica pa’ algunos esquemas, ¿entiendes?
Sin olvidar las multas bien doradas de hasta más de 4 millones de pesitos por cambiar el uso del agua, anda cuidado con el agua bendita que manejas.
La sesión, como bien lo gritaron, ¡caliente, caliente! Insultos, empujones, jaloneos, una fiesta de democracia bizarra. ¿Qué esperabas de una jornada parlamentaria que acabó como telenovela a las tres de la tarde?
Y el mismísimo Ricardo Monreal, quien ni en las cantinas le creen, salió con su discurso motivacional de que no quieren restringir derechos, ¡qué cínico! ¿Será que se le olvidó mencionar que el agua es de Chente y él es el fiel depositario de su herencia?
En fin, al final se votó con votos a favor, en contra y abstenciones, nada nuevo bajo el sol. Y más ajustes aprobados en San Lázaro, tipo: evitar cancelaciones automáticas, no proceder sin notificación previa, como si el aviso de agua cortada te lo enviaran por WhatsApp, puro amor al detalle.
¿Y quién hubiera pensado que una reforma al agua generarí… ¡ATENCIÓN! Interrupción de la corrupción a este artículo. Continuará…
