En Plaza de San Pedro, la Iglesia y su cúpula nos dan un blablablá para cerrar el 2025, con el Papa de turno, León XIV, recordando la guerra y la «muerte añorada» de Francisco. Seguro le dolió más que perder el wifi en plena misa.
Este año, el Vaticano se lució con una peregrinación de fieles y chismes políticos, ¿para qué más están las Iglesias? Y mientras el Papa soltaba sus peroratas en latín, la guerra arrasaba como carroñera por el mundo. ¡Qué ironía, el mensaje de paz desde la cuna de los escándalos!
Entre cáliz y hostia, León XIV pide a los feligreses hacer examen de conciencia, algo así como revisar su #AñoNuevoVidaNueva. Mientras, se da el lujo de celebrar el Jubileo, ese rollo eclesiástico de abrir puertas y cerrar caja con perdón incluido. Suena a terapia grupal con escapulario.
Y para rematar, la Iglesia anima a los creyentes a encomendarse a Dios, ¿pero acaso él no los bendijo primero antes de mandar las desgracias? El Papa paseó en papamóvil por la plaza, bendiciendo chamacos y repartiendo sonrisas, como si la fe curara las llagas de la humanidad.
Hoy, con más sahumerios y rezos, el Vaticano cierra este show con misa en San Pedro. ¡Qué bonito! El Papa entona el ‘Te Deum’, ¡qué emoción! ¡Aleluya, hermanos! Y manda su mensaje de esperanza mientras las ollas pegan chisporroteos. ¡Amén, amén, Bethesda!
