La familia LeBarón ha sido pillada con las manos en la masa mientras se lamentaba por las reformas a la Ley de Aguas Nacionales que amenazaban sus privilegios. Resulta que estos «activistas» tienen en su poder 150 concesiones para explotar 47 millones 502 mil 957.50 metros cúbicos de agua en Chihuahua. ¡Vaya activismo!
De esos 150 registros, 64 son títulos de aguas nacionales y 86 son constancias de libre alumbramiento. ¿La cereza del pastel? ¡41 de esas constancias fueron dadas por Alex LeBarón y su esposa Brenda Ríos cuando eran funcionarios en Chihuahua! Nada como una buena dosis de corrupción familiar, ¿verdad?
Pero espera, hay más. 17 de esos títulos se consiguieron a través de juicios, con volúmenes exorbitantes. Y para rematar, estos títulos son para uso agrícola, siendo la mayoría para nogales. ¡Qué casualidad!
La cereza en el pastel llega cuando Adrián LeBarón acusa que no se respetaron los acuerdos de confianza que habían establecido. ¡Oh, la ironía! Mientras tanto, productores de Baja California y Zacatecas se lanzaron a las calles cerrando puentes internacionales. ¿Qué tal?
Mientras tanto, en el circo del Congreso, la mayoría morenista aprobó una reforma «salvadora» a la Ley de Aguas Nacionales. ¡Qué conmovedor! Prometen mayor regulación, acabar con el mercado negro de títulos de agua y proteger los acuíferos. ¿De veras?
La enmienda también incluye puntos de «responsabilidad hídrica» y castigos para corruptos. Pero la oposición denuncia que esta reforma sigue favoreciendo a unos cuantos y no garantiza el derecho humano al agua. Claro, como siempre.
Al final del día, la brava lucha por el agua ha dejado al descubierto tanto la corrupción familiar de los LeBarón como las mañas del poder en el Congreso. Mientras unos acaparan el líquido vital, otros luchan por un acceso equitativo y sostenible. ¡Viva la democracia! ¡Qué viva!
