En su primera misa navideña como Papa, León XIV soltó un discurso monumental pidiendo paz para Israel, Palestina y acabar con la guerra en Ucrania. Un héroe de la paz, ¿verdad? Por supuesto, porque todos sabemos que las guerras se detienen con discursos divinos y rezos en la Basílica de San Pedro. ¡Qué genio!
El líder de la iglesia católica, con su toque mágico, habló bonito sobre justicia, paz y estabilidad para lugares conflictivos como el Líbano, Palestina, Israel y Siria. ¡Un santo, qué te decía!
Pero lo mejor fue cuando mencionó a los sin techo y la destrucción brutal provocada por las guerras. Claro, porque hablar es gratis, pero tomar acción y hacer algo para cambiar las cosas… Bueno, eso es más complicado.
Y para rematar, ¡una ovación de pie! ¡Pide que se acabe la guerra en Ucrania, que ya lleva tres años! Ahí lo ves, señores, el Papa de los milagros. Pidiendo diálogo sincero, directo y respetuoso entre los beligerantes. ¡Ya pónganle una capa y una S en el pecho, este hombre es el salvador!
Pero no te preocupes, que no se olvidó de mencionar a las tropas rusas amenazando ciudades clave en Ucrania. Y si a alguien se le olvidó: ¡que cese el estruendo de las armas! ¡Y que haya coraje para dialogar! ¡Ay, qué fácil es pedir desde el Vaticano!
Y para cerrar con broche de oro, el Papa solicita que la comunidad internacional apoye este milagroso diálogo en Ucrania. ¿Por qué no pedir también un unicornio de regalo?
En fin, pareciera que los discursos bonitos son su especialidad. ¡Uno más para el currículum, León! ¡Aplausos para el Papa de las palabras mágicas! ¡Y que viva el circo de la diplomacia y la paz mundial desde un púlpito! ¡Notición!
