**Alerta Amarilla: San Juan, Argentina, se ahoga en tormentas**
La provincia de San Juan, Argentina, celebrará la Navidad bajo una lluvia torrencial y con un pronóstico meteorológico tan deprimente como los políticos que la gobiernan. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN), conocido por anunciar lluvias que terminan siendo «chisguetitos», emitió una alerta amarilla por tormentas que arruinará la Nochebuena y el 25 de diciembre.
Según el SMN, San Juan será escenario de lluvias intensas, tormentas eléctricas y ráfagas de viento acompañadas de granizo, un combo perfecto para arruinar cualquier posada navideña y convertir las calles en ríos de dudosa procedencia.
El reporte oficial indica que la alerta abarca varios departamentos sanjuaninos, donde los habitantes sufrirán las consecuencias de un diluvio bíblico en plena festividad. No será raro ver a Papá Noel navegando en un arca en lugar de su trineo.
Las autoridades meteorológicas advierten que las tormentas pueden ser tan localmente fuertes como la corrupción en el gobierno. Anegamientos temporales, tráfico complicado y cortes de servicios básicos serán el regalo que los ciudadanos de San Juan recibirán de la naturaleza.
Se espera que las precipitaciones oscilen entre 20 y 50 milímetros, con la posibilidad de que algunos lugares se inunden más que las arcas de los políticos corruptos. Ante este panorama, se recomienda a la población cruzar los dedos para que la lluvia no se lleve sus casas y mantenerse informada a través de los canales oficiales, esos mismos que nos “informan” sobre lo maravillosos que son los gobernantes.
Mientras tanto, en México, no hay alerta por tormenta, pero la lluvia de escándalos políticos y nefastas decisiones de gobierno no cesa. El clima es más estable que el precio del dólar, pero las lluvias debilitadas también nos recuerdan que los verdaderos temporales están en los pasillos del poder.
Así que, mientras San Juan se inunda en lluvias y alertas amarillas, nosotros en México seguimos flotando en un mar de incertidumbre, pero al menos no tendremos que nadar en las calles para celebrar la Navidad. ¡Felices fiestas en medio del caos!
