**¡Qué joya! Estados Unidos defiende lo indefendible: la incautación de un buque cerca de Venezuela. Según la Casa Blanca, la operación fue legal porque transportaba petróleo de una empresa sancionada, ¡vaya descubrimiento!**
La portavoz adjunta Anna Kelly salió a capear el temporal mediático después de que The New York Times señalara que el buque chino «Centuries» no tenía un bloqueo oficial del Tesoro estadounidense. ¡Pero espera, hay más! ¡El buque llevaba el aceite de la petrolera venezolana PDVSA, que sí está señalada!
Kelly, con su lengua viperina, chilló que el barco era un engendro marítimo, parte de una flota clandestina venezolana, traficando petróleo robado para financiar el régimen de Maduro. ¡Claro que sí! ¡Qué manera de ayudar!
Pero ojo, el The New York Times desenmascaró que el «Centuries» no estaba en la lista negra del Departamento del Tesoro. ¡Vaya, vaya! ¡Esto se pone picante!
Los guardacostas que se montaron en la nave tampoco tenían una orden de registro. Sin embargo, fuentes chismosas de la Casa Blanca dijeron que la ley marítima les dio el aval para fisgonear el barco solo con la idea de que fuera malandrín.
El gran jefe, Donald Trump, guarda silencio cual monja en misa.
Ahora resulta que otro buque fue capturado, ¡la fiesta sigue! Venezuela grita «piratería» y promete llorarle a la ONU. Puro drama para el de siempre.
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