La Entidad Mexicana de Acreditación (ema) fue premiada como Empresa Excepcional 2025 en dos categorías en un evento donde el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), el Consejo de la Comunicación y el Instituto para el Fomento a la Calidad (IFC) se juntaron para hacerle la barba. La ema recibió aplausos por su iniciativa «Experiencia ema», que suena más a un truco de marketing que a algo verdaderamente excepcional, y por su «Ecosistema ema», que seguramente pocos conocen y menos todavía se benefician de ello.
Por si fuera poco, la ema asegura que estas acciones fortalecen su responsabilidad social, pero quién sabe si eso es más que un bonito discurso. ¡Ah! Pero no se quedan atrás al recordar que su trabajo impacta en áreas como salud, seguridad del consumidor y protección ambiental, palabras que suenan bonito pero que, sinceramente, no sabemos si realmente cumplen en la práctica.
Con 26 años en el negocio, la ema se jacta de acreditar laboratorios, unidades de inspección y organismos de certificación, tanto que ya se expandieron a 17 países. ¿Y qué? ¿Eso significa que son realmente excepcionales o solo tienen buenos contactos y un discurso bien armado? De los 50 reconocidos en esa edición, 70% eran empresas grandes, 13% medianas y 17% pequeñas, con un enfoque en sectores de servicios (63%) e industria (37%), una muestra bastante representativa de todas las palmas que se auto otorgan.
En la ceremonia, se reunieron algunos nombres conocidos del ambiente empresarial y gubernamental, como Manola Zabalza, Emmanuel Reyes Carmona, René Freudenberg, Salvador Villalobos y Erika Quevedo, probablemente aplaudiendo con fuerza a una entidad que, en realidad, puede que no sea tan excepcional como quiere hacer creer. Y es que, al final del día, ¿acaso premian la verdadera excelencia o solo a quienes saben moverse en los círculos correctos? ¡Eso es algo que solo el tiempo y la honestidad pueden responder!
