Las autoridades australianas confirmaron lo que ya todos sabíamos: el ataque en la playa de Sídney fue un acto extremista motivado por la ideología del Estado Islámico. ¿Cómo lo descubrieron? Simple, encontraron banderitas yihadistas en el auto de uno de los agresores. Qué casualidad, ¿no? El tiroteo, que ocurrió en plena celebración de la festividad judía de Janucá, acabó con la vida de 15 personas y dejó a decenas heridas, algunas en estado crítico.
¡EXTRA, EXTRA! El pistolero señalado como autor de la masacre playera va a ser juzgado rápidamente, según el primer ministro de Australia. ¡Qué eficiencia, señores!
El comisario de la Policía de Nueva Gales del Sur, Mal Lanyon, salió a declarar que el auto del joven atacante guardaba las insignias de ISIS. Claro, todo muy casual. Además, reveló que los dos agresores padre e hijo, se dieron una vueltecita por Filipinas hace poco. Y vámonos con que estén investigando a dónde fueron y qué hicieron, ¡como si fuera tan complicado!
Por otro lado, el joven agresor sobreviviente está hospitalizado bajo custodia policial. Curioso que en 2019 lo investigaron y dijeron que no representaba amenaza. ¡Qué raro, no!
El ministro de Salud de Nueva Gales del Sur, Ryan Park, dio la triste noticia de que 26 personas siguen hospitalizadas por este evento nefasto. ¡Qué panorama, amigos!
Y mientras todo esto pasa, sigan leyendo: “Ruinas de edificios en la ciudad de Kostyantynivka, en Ucrania, el pasado 20 de diciembre”. Sí, porque siempre hay una desgracia que tapa otra. ¡Qué alegría!
