El Senado de la República, ese ente tan transparente y eficiente, decidió en su infinita sabiduría aprobar una lista de 10 aspirantes a la Fiscalía General de la República (FGR). ¡Qué emoción! La votación, como era de esperarse, estuvo llena de armonía con 88 votos a favor de Morena, PT y PVEM, y el resto solo tuvo el atrevimiento de oponerse.
La oposición, ese grupo de amargados, no se quedó callada y lanzó acusaciones de ‘procedimiento acelerado, opaco y amañado’. ¿A poco? Esas mentes brillantes detectaron que se eliminó a Alfredo Barrera Flores y se metió a Félix Roel Herrera Antonio. Dicen que fue una purga contra perfiles críticos. ¡Qué imaginativos!
“Con este cambio están diciendo: aquí solo pasan los cuates”, afirmó Claudia Anaya del PRI. Y el panista Raymundo Bolaños sacó sus dotes detectivescas al calificar todo el proceso como un ‘proceso simulado’. ¡Qué exagerados! ¡Solo porque todo está orientado para favorecer al oficialismo!
Desde Movimiento Ciudadano, Néstor Camarillo se lanzó con las comparaciones históricas al recordar que en 2018 el proceso fue más ‘refinado’. Hoy en día, todo se hace a velocidad récord. Eso sí, cumple con la ley, ¿eh?
Y en Morena, Saúl Monreal salió a defender la lista como si fuera la octava maravilla del mundo. Pero la cereza en el pastel fue Carolina Viggiano exigiendo que se haga pública la carta sobre la salida de Alejandro Gertz Manero. ¡Tal transparencia!
En fin, ahora la ‘sólida y plural’ lista de aspirantes será revisada por Claudia Sheinbaum. Y así, entre purgas, simulaciones, y cuates, será elegido el siguiente Fiscal General de la República. ¡Viva la democracia!
