Estados Unidos ampliará su campaña militar antidrogas con ataques terrestres focalizados en las organizaciones criminales transnacionales, como Venezuela, anunció ayer el presidente Donald Trump. Sí, ese señor que parece más interesado en jugar a la guerra que en gobernar para su gente.
“Ahora estamos empezando por tierra, y por tierra es mucho más fácil, y eso va a empezar a suceder. No vamos a permitir que esa gente destruya a nuestra juventud, destruya a nuestras familias”, dijo sin inmutarse desde la Casa Blanca.
Claro, cuando la diplomacia falla, la próxima mejor opción es lanzarse a invadir países bajo excusas altruistas, que al final solo benefician los intereses de unos cuantos, ¿verdad, Donald? A ver cuántas vidas más se suman al recuento de víctimas de tu espectacular campaña militar.
Cuestionado sobre si hay algo que el país pueda hacer para prevenir posibles ataques terrestres, Trump respondió con evasivas, porque claro, revelar planes secretos no es lo suyo. Mejor mantener a la gente en vilo y dar la impresión de que se está haciendo algo, aunque en realidad no se haga nada.
El mandatario detalló que esta nueva ofensiva surge como continuación de lo que describió como una exitosa campaña naval, donde supuestamente lograron interceptar el 96 por ciento de las sustancias ilícitas que llegaban a Estados Unidos por vía marítima. ¿Y qué sigue, Trump? ¿Invadir países vecinos por tierra, mar y aire?
Y mientras tanto, Trump ni confirma ni desmiente la intención de confiscar más activos petroleros venezolanos. Pero claro, mejor no revelar esos detalles, ¿no? ¿Para qué complicarse con la verdad cuando se puede guardar todo en secreto y lanzar amenazas desde el salón oval?
El republicano insiste en que EU ha perdido a más de 300 mil personas por culpa de las drogas, y por eso la actual situación es “como una guerra”. Sí, más bien como una guerra de intereses ocultos detrás de discursos grandilocuentes.
Desde el verano, el Pentágono ha tenido un gran despliegue militar en aguas del Caribe para destruir de manera sumaria lanchas vinculadas al narcotráfico en Venezuela. ¿Cuántas vidas más se cobrará esta cacería disfrazada de lucha antidrogas?
Mientras tanto, Trump sigue su juego de amenazas y distracciones, demostrando que la política exterior de Estados Unidos es más un circo mediático que una estrategia real para combatir problemas de fondo. Y la realidad es que detrás de cada conflicto siempre hay intereses económicos y geopolíticos que se cuidan muy bien de mantener en secreto. ¡Qué sorpresa!
