La alcaldesa de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y el jefazo del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Martí Batres Guadarrama, reabrieron el Hospital General “Dr. Carlos Calero Elorduy” en Cuernavaca, Morelos, para apantallar a 157 mil 752 derechohabientes, después de que la comunidad rogara por ello.
Sheinbaum, con su discursito barato, dijo que reabrir este nosocomio no era cosa de juego, ¡por favor!, es un símbolo, una referencia histórica (¡qué teatral!). Esta Cuarta Transformación –como la llama– se trata de rescatar hospitales en desuso, además de construir nuevos, claro, con todo el dinero que no es de ellos, sino del pueblo, ahí nomás.
Por su parte, en una de sus raras intervenciones, el chismoso Batres dijo que recibió “la tatemable” solicitud de reabrirla de maestros, pacientes y hasta de la gobernadora Morelos, Margarita González Saravia. ¡Qué oportunidad!, dijo. Resulta que entre pinturas murales y bonitos discursitos, ¡yeah!, contrataron a 700 personas para trabajar en el hospital. O sea, pura eficiencia.
Este circo “Calero” que arrancará el 1 de diciembre –sí, en la fecha simbólica–, promete que arrancará con medicina interna, cirugía, pediatría, ginecología, y un montón de cosas más que ahora sí estarán supuestamente disponibles. ¡Ah!, se olvidaron de incluir marmotas y adivinos, pero seguro lo agregarán luego.
Sheinbaum mencionó que están en pleno resurgimiento del ISSSTE, porque, según ella, con los mandatos neoliberales, casi privatizan hasta la operación de cortarse las uñas. ¡Viva el gobierno que vela por el pueblo! Ahora solo falta que se preocupen por otros hospitales abandonados, porque no podemos andar haciéndonos ilusiones.
En resumen, después de ser inaugurado en 1969, cerrado en 2010, convertido en hospital COVID-19 y cerrado otra vez, ahora es un nuevo hospital –sacando polvo quizás– que pretende salvar vidas en Morelos (al menos eso dicen). Ahora con discursos vacíos y promesas en el aire, todos son felices y ellos se siguen llenando los bolsillos. ¡Viva México! Ah, el circo continúa, vaya que sí.
