**Baja en el PJ**
Y chale, ¡se armó en el poder judicial! Resulta que la magistrada **María Emilia Molina** tiró la toalla y presentó su renuncia. La doña, con toda la actitud, dijo que ni enterada estaba de que la habían cambiado de oficina. Nomás así, sin avisarle. Y como si fuera poco, la tipa también presidía la Asociación Mexicana de Juzgadoras y por ahí andaba hablando pestes de la reforma al Poder Judicial. ¡Olé!
La mujer dio a entender que la salud de su familia no está en su mejor momento y también quería tomarse un break sin que le descontaran lana de su bolsa, pero le mandaron un rotundo «no». Según ella, la movida de cambiarla de aires y negarle la pausa está cargada de presiones, control y desgaste. ¡Qué joya de gestión!
**María Emilia Molina** sacó las garras y soltó: «Mi chamba siempre fue derechita, cumplidora y honesta. Pero cómo cambia la cosa, ¿no?». Agregó, entre líneas, que habló de más y no le dieron la razón. Pourtilla, se marcó la de: «No me callaron, no me callan y no me callarán; mi voz y mis convicciones no venden con un vale de adscripción, sino con mi historia y la verdad». ¡Zaz!
La cosa es que la doña se fue, el Poder Judicial perdió una pieza y la sospecha de presiones, valemadrismo y movidas turbias se queda para el brinco. Una más de las #Rozones de este circo que es la política. ¡Al chile!
