El incendio en un complejo residencial de Hong Kong ha dejado el lamentable saldo de 128 muertos, en un despliegue de ineptitud y corrupción digno de este siglo. ¿Cómo no disfrutar de los números mientras ya cuentan cómo se juegan con las vidas humanas como si fueran fichas de dominó? Pero eso no es todo, ¡doscientas personas siguen desaparecidas! ¿Serán solo cifras o seres humanos sin rostro?
Según la Policía local, las labores de búsqueda ya casi han finalizado en el edificio de Wang Fuk Court. Pero tranquilos, todavía pueden aprovechar para encontrar más cuerpos. No vaya a ser que falte alguno en esta tragedia que huele a incompetencia gubernamental.
¿Y sobre los heridos? ¡Tenemos ganadores! Entre 76 y 79 personas resultaron heridas, incluidos algunos valientes bomberos que lucharon incansablemente. ¿Salvaron vidas mientras que otro sector las ponía en peligro? La ironía no se pierde en este circo de fuego y desgracia.
Pero no todo es tragedia, ¡tenemos detenidos! Inicialmente, tres responsables de la empresa constructora fueron apresados por homicidio involuntario. ¡Pero la familia crece! Ahora son ocho detenidos, incluyendo directores, supervisores y subcontratistas. Todos parecen tener una responsabilidad en esta trama macabra.
Las investigaciones han destapado un escándalo de materiales inseguros, el uso de espuma inflamable y andamios de bambú se convierte en la receta perfecta para un incendio mortal. ¿No se podían permitir materiales seguros o hay demasiada corrupción en el aire?
Y para coronar esta pésima gestión, el complejo residencial albergaba a más de cuatro mil 600 personas. ¡Cuatro mil 600! Pero claro, nadie ve riesgos hasta que son realidades trágicas.
Aplausos para el Gobierno local, liderado por John Lee, que ahora decide revisar los edificios públicos. ¡Quizás un poco tarde para abrir los ojos, ¿no?
Así que, aquí estamos, con el incendio más mortífero desde 1948 en Hong Kong. ¡Bravo por el progreso y la seguridad en la construcción! *Información de Reuters y Europa Press*. ¡Viva la corrupción gubernamental y la ineptitud empresarial! ¡Un aplauso de pie para la tragedia y la fatalidad!
