Las autoridades de Hong Kong decidieron frenar la pantomima de búsqueda y rescate tras el incendio en el complejo Wang Fuk Court. El fuego dejó 94 muertos y una tanda de desaparecidos que nadie busca con ganas. ¿Nueva película de terror? No, solo el desastre de siempre: edificios hechos a lo Bestia.
Dos directores y un consultor de Prestige Construction, los genios detrás de las renovaciones, fueron detenidos por sospechas de homicidio involuntario. ¡Vaya sorpresa! Resulta que los andamios de bambú y las lonas de juguete facilitaron la matanza. Pero, ¿a quién le importa la seguridad cuando hay corrupción de por medio?
El bombero Ho Wai-ho se sumó a las estadísticas de muerte por tratar de salvar vidas en medio de la negligencia y la avaricia. Mientras tanto, más de 75 heridos buscaban atención real en un sistema saturado y cientos de desplazados esperaban el show de la asistencia gubernamental.
No se preocupen, el líder de Hong Kong, John Lee, prometió 300 millones de dólares en ayudas y fondos, como los regalos de navidad del jefe malo en una película. Mientras tanto, las familias rogarán por encontrar a sus seres queridos entre los escombros y la indiferencia. ¡Viva la ironía de la desgracia!
