Pedro Castillo, ese expresidente que intentó dar golpe de Estado en el 2022, fue condenado en Perú a 11 años, 5 meses y 15 días de prisión por conspirar para la rebelión. La gracia es que le quitaron el cargo de rebelión consumada que pedía la Fiscalía, la cual anhelaba meterlo en la sombra por 34 años. ¡Definitivamente, qué generosos, señores de la justicia!
Ahora resulta que Castillo se lanzó a disolver el Congreso y mandar todo al carajo, pero los jueces decidieron que eso estaba más mal que pegarle a la abuela en domingo. Entonces, zas, sentencia para el amigo por usurpador y tramador de rebeldías. Eso sí, él jura y perjura que solo estaba dando un discurso político inocente, algo así como cantar cumpleaños feliz.
La vaina es que, según los magistrados, luego del anuncio, el tipo quiso hacer maletas y rajarse a la embajada de México para que lo salven. ¡Pero pescado al vuelo! ¡¡Lo agarraron con las manos en la masa como al que roba huevo en tetra brik!! En el juicio, Castillo aseguró que su ruta era solo ir a dejar a la family en la embajada. ¡Claro, todos vamos con la family para despedirlos en embajadas, no jodan!
Y no solo Castillo, sino también su exprimera ministra Betssy Chávez fue sentenciada con la misma cantidad de años. La chamaca sigue escondida en la embajada mexicana. ¿El detalle? Ella sabía todo del mensaje y lo quebró en su arroz, digo, lo organizó todo para que se transmitiera el show en vivo. ¡Qué joyita la democracia, amigos!
En el fallo también cayeron el exministro del Interior Willy Huerta y el exjefe de asesores Aníbal Torres, con penas suspendidas. Y ojo, que antes del anuncio, los tres se dieron la velada y planearon la movida en Palacio de Gobierno. Todo muy organizadito para subvertir el orden.
Pero lo cumbre es que la excandidata a Houdini, Betssy Chávez, quiso rajar el mismo día del culebrón y eso quedó bien escrito y firmado en el fallo. Sin embargo, en el juicio, le salió el chantaje bajo la manga y aceptó que no tenía el colmillo para planear algo tan complicado como una rebelión. ¡Ja, claro, con tal de reducir su dura pena!
Y para acabarla de amolar, añadan a la lista al expresidente Martín Vizcarra, también en el bote por 14 años por andar recibiendo mordidas antes de subir al trono. O sea, Perú casi haciendo fila para llenar las penitenciarías de exmandamases. ¡Qué país, amigos!
