El Senado aprobó en un visto y no visto la renuncia de Alejandro Gertz Manero como titular de la FGR, por ser una causa grave. ¿Qué tan grave, si les parece? Pues según el Senado, lo suficiente como para correr al tipo sin manyas.
La votación fue toda una fiesta de la democracia, con 74 a favor, 22 en contra y 0 cero, sí, leyeron bien, cero abstenciones. ¡Qué responsabilidad la de estos senadores honrados!
Ahora viene lo bueno, se abre el período de 20 días para escoger al siguiente fiscal general de la República. ¡Que empiece el circo de candidatos y las negociaciones en lo oscurito!
Por su parte, el Señor Gertz Manero, en un acto de generosidad sin límites, se ofreció a ser embajador en un país amigo. ¡Qué hombre tan desprendido! No se sabe si este acto de sacrificio se dio por amor a su país o porque ya le fastidiaba la silla en la FGR.
Pero la oposición no se queda callada, ¿por qué iban a hacerlo? Según ellos, no hay motivo grave para la renuncia del fiscal, pero bueno, en este país todo se puede, incluso renunciar por embajador.
El PAN, el Verde, el PRI, todos los Párás, pusieron el grito en el cielo, alegando que una embajada no es motivo grave para renunciar. ¿En serio? ¿Qué se creen, que renunciar por embajador es como quitarse una pelusa del saco? ¡Qué farsa!
Ahora el Senado tendrá que buscar un nuevo chivo expiatorio para la FGR. Pero la pregunta es, ¿quién querrá jugar a la ruleta rusa con la corrupción y el crimen organizado en este país de locos?
Y así, amigos, quedó demostrado una vez más que en México no hay límites para la hipocresía y la conveniencia política. ¡Qué espectáculo tan bonito nos regala nuestra clase política! ¡No se lo pueden perder!
