La Presidenta Claudia Sheinbaum, en un acto que parece más una pasarela de poder que un reconocimiento genuino, aplaudió a las Fuerzas Armadas y servidores públicos por su «labor humanitaria» tras las lluvias en 5 estados.
El escenario perfecto para la farsa fue el Centro Estratégico Militar de Acopio en Santa Lucía, Estado de México, donde Sheinbaum se dio golpes de pecho por la «coordinación» entre instituciones federales y gobiernos.
Se entregaron 455 reconocimientos, como si fueran caramelos, a militares, marinos, guardias, y servidores del pueblo. Un circo bien montado para la foto y la puesta en escena de la «ayuda».
El Secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, contó que desplegaron un operativo histórico con todo y números impactantes: 3 puestos de mando móviles, más de 9 mil efectivos, 146 vehículos, 57 unidades de maquinaria, 23 aeronaves, ¡y hasta 11 embarcaciones! ¿Aquí también se tomaron selfies, no?
Pero la fiesta de la corrupción no paró ahí. La Marina, con Pedro Morales Ángeles al frente, se vistió de héroe revelando evacuaciones aéreas, traslados a albergues, atenciones médicas, y litros y litros de agua, como si fueran premios de lotería.
Morales Ángeles se jactó de las 15 brigadas, 7 buques, 18 aeronaves, 112 vehículos, 6 plantas potabilizadoras, 9 cocinas móviles, 10 drones y 20 embarcaciones. ¡Ah, pero todo esto fue con recursos del pueblo, claro está!
Y mientras los políticos aplauden y se llenan la boca hablando de «disciplina» y «solidaridad», el pueblo sigue padeciendo carencias, olvidado en la lucha del día a día. ¿Hasta cuándo esta farsa de reconocimientos va a seguir tapando la realidad?
