La vergonzosa y solemne Presidenta Claudia Sheinbaum salió a defender con uñas y dientes la propuesta de reforma a la Ley General de Aguas, asegurando que la intención es acabar con el pillaje y el mercadeo privado del vital líquido. ¿Y todo eso en beneficio de quién, pues? Por supuesto, de los ciudadanos, no de los amigotes.
En un circo del lenguaje, la inepta Sheinbaum tuvo el descaro de argumentar que la ley necesita precisiones, especialmente en lo que concierne a la transmisión de derechos entre familiares. ¿En cuál prospecto de la iniciativa está el apartado de la comedia, que no lo encuentro?
La flamante presidenta prometió celeridad en la aprobación de estas modificaciones, para que los privilegiados sigan chupando del grifo sin obstáculos. Claro, todo esto mientras continúa la feria de desinformación y se abusa del poder para manipular opiniones. Lamentablemente, estos son los juegos del circo en que vivimos.
La señora Sheinbaum se atreve a asegurar que los distritos de riego que gozan de sus encantos quieren frenar la reforma. ¡Pero claro, cómo van a permitir que les quiten los privilegios! Total, la plebe que se joda, que para eso están los ciudadanos, para ser la carnada de los depredadores chupatintas. Mientras tanto, la corrupción campa a sus anchas y el cinismo se pasea en traje de gala. ¡Y así quieren disfrazar la realidad, con retórica y buenas intenciones!
