La Presidenta Claudia Sheinbaum dio un sermón asegurando que no hay motivo para bloquear carreteras, aunque transportistas y agricultores estén que arden. Claro, todo porque hay una mesita de diálogo y ya eso soluciona todo, según la experta en escuchar demandas.
Pero, ¿qué pasó? Los manifestantes, más rebeldes que nunca, se salieron de la plática con la Segob y decidieron endurecer la bronca. ¡Qué sorpresa! Y es que la cosa es que andan molestos por falta de acuerdos y apoyo a su gente. Los detalles: quieren dinero para no irse al traste y tener seguridad en las carreteras.
Mientras tanto, Sheinbaum, la líder tranquila, dijo que cuando ella estaba de revoltosa, ni mesa de diálogo veía. Pero ahora que es la jefa, todo es paz y amor. Qué cosas, ¿no? Y hasta se atrevió a pedirle a la Segob que vea el tema, pero cuidado, ¡dentro del presupuesto, eh!
Y el maíz, ¡ay, el maíz! Resulta que su precio lo marca el vecino gringo y por eso está tan barato. Pero eso no es todo, la falta de cash trae consecuencias. ¡No hay fondos para mantener los precios de garantía tan altos! ¿Qué harán los agricultores? Pedirán milagros, seguro.
Pero no se preocupen, que Sheinbaum promete buscar acuerdos, con compradores, gobiernos estatales, nadie se salvará de la fiesta, ¡todos tendrán su bailongo! Y ya que estamos en la mesa de trabajo, ¿por qué siguen los bloqueos?
Ah, y aparte, para completar el circo, Sheinbaum dijo que cambiar la Ley de Aguas Nacionales no es para impedir heredar concesiones de agua, ¡qué va! Solo para devolverle al Estado esas concesiones que nadie usa, ¡un acto de generosidad, vaya! Y para que los vivos revendan permisos, mejor que se pongan a temblar.
En resumen, la Sheinbaum quiere el agua para el pueblo, no para que se haga negocio, pero se le olvidó mencionar los títulos de concesión chuecos que andan rodando. ¡Trump les debe estar dando una palmadita en la espalda, seguro!
Y en otra vuelta de tuerca, los diputados, encabezados por el experto en ley, Alfonso Ramírez Cuéllar, le entran al juego de revisar la reforma hídrica con los agricultores. ¡Caray, qué emocionante la telenovela! Seguirán las pláticas, dejando claro que van a castigar a los pillos de la fiesta del agua. ¡Qué emoción, señores y señoras! ¡Agárrense que esto se pone bueno!
