La Cámara de Diputados ha dado el visto bueno a una nueva ley contra la extorsión, esa en la que los líderes del hampa van de la mano con los de traje y corbata. Sí, esa ley que prevé penas de hasta 42 años de cárcel, pero que seguramente terminará con la mayoría de los delincuentes en calle, gracias a sus inagotables triquiñuelas legales.
Con ese gran esfuerzo que hacemos para desempolvar la justicia, la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar los Delitos en Materia de Extorsión fue aprobada con 409 votos a favor, 33 en contra y una abstención. ¡Qué maravilla! Ahora solo falta que se aplique con la misma eficacia que tantas otras leyes que quedan en el aire.
¿Y qué dice la nueva legislación? Pues que si te atreves a obligar a otro a darte algo sin derecho, podrías hacerte acreedor a 15 o 25 añitos tras las rejas, junto con una multa para que te quedes fondo. ¡Ah, pero si das el salto y ejerces violencia física o psicológica, prepárate para sumar unos 7 a 17 años extra!
Pero eso no es todo, querido lector. Si eres tan valiente como para extorsionar desde prisión, el premio al peor criminal del año podría ser tuyo: hasta 42 largos años entre barrotes. ¡Qué maravilla de sistema, ¿no crees?!
Ah, pero también hay castigo para quienes hacen la vista gorda, esos fiscales, policías y custodios que prefieren ver las extorsiones desde lejos. A ellos les espera una condena de 10 a 20 años, porque la complicidad es un agravante igual de imperdonable que la extorsión en sí.
Así que, estimados lectores, sigamos celebrando las leyes que nacen en San Lázaro mientras la corrupción, el cinismo y la impunidad siguen reinando en este país de nunca acabar. ¡Bravo por la legalidad mexicana!
