Hoy, 25 de noviembre, es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y como es costumbre, las calles de las ciudades mexicanas se pintan de naranja, morado y verde con la exigencia de miles de mujeres para terminar con las violencias machistas. En la Ciudad de México, las colectivas marchan una vez más para pedir cambios que garanticen una vida libre de violencia, dejando en claro que no se conformarán con promesas vacías.
La ruta de la marcha por el 25N parece un paseo turístico por la ciudad: desde Paseo de la Reforma, pasando por Avenida Juárez, Eje Central Lázaro Cárdenas, Calle 5 de Mayo, hasta llegar a la Plaza de la Constitución. Parece que hasta una guía turística podrías necesitar para seguir el recorrido, ¿verdad?
Mientras tanto, las personas con discapacidad se unen a la movilización con consignas contundentes como «Por las que nadie nombra», «Nada sobre nosotras sin nosotras» y «Amiga, hermana: si te pega, no te ama». Parece que son las únicas que están gritando la verdad en medio de tanto protocolo y formalismo.
Los primeros contingentes incluyen a adultos mayores, niñas, adolescentes y mujeres jóvenes portando pancartas en demanda de justicia por las víctimas de feminicidio, desaparición, violencia digital y violencia vicaria. ¡Qué bueno que alguien hace eco por las que ya no pueden hacerlo!
Silvia, madre de una víctima de feminicidio que lleva 11 años esperando justicia, marcha para visibilizar el asesinato de su hija. Y como si fuera poco, el contingente de mujeres e infancias colectivas feministas se suma con niñas vestidas de ángeles morados gritando verdades incómodas.
En fin, la marcha del 25N es una cita anual que pone de manifiesto la necesidad urgente de cambiar la realidad de violencia que viven las mujeres en México. Mientras tanto, la pregunta es: ¿será que algún día realmente se logrará la tan ansiada justicia para todas estas víctimas? ¡A marchar se ha dicho!
