La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) se aventó una joyita: autorizar que pilotos extranjeros se pongan a manejar aviones de Volaris, saltándose la ley con toda la frescura del mundo. ¡Qué tal esas decisiones, eh!
Según la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA), esto es una falla grave y peligrosa donde se pone en riesgo la soberanía aérea del país. Además, se abre la puerta para que se hagan trucos medio turbios evadiendo las regulaciones y, por si fuera poco, pisoteando los derechos de los pilotos mexicanos.
¡Ándale, qué bonito! Resulta que la SICT se pasó por el arco del triunfo la Ley de Aviación Civil, se voló las normativas vigentes y ni se diga del principio constitucional de que los aviones mexicanos deben ser tripulados exclusivamente por ¡adivinaste! ¡pilotos mexicanos de a deveras!
Los pilotitos mexicanos, que no son mancos, demandan que se les respete su chamba y se les reviente de inmediato el permiso a esos extranjeros. La ASPA no se anda por las ramas y les recuerda a las autoridades que tienen la obligación de proteger el espacio aéreo nacional y, de paso, garantizar plazas de trabajo para los pilotos nacionales. ¡Ah, pero qué detallazos!
¡Mira nomás! «Ceder el control de nuestros cielos a tripulaciones extranjeras es como darle la llave de tu casa al vecino más chismoso», remató ASPA con una buena dosis de sarcasmo y denuncia.
Así las cosas en el mundo de la aviación, donde las leyes parecen ser más flexibles que una contorsionista en circo. ¡Y luego dicen que aquí no pasa nada, eh! ¡Aguas con eso!
