El costo de la vivienda en México se ha disparado un 184.7% desde 2010, llegando a un insólito promedio de 1.86 millones de pesos, según revela la AMPI. Sí, esa Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios que ahora se rasga las vestiduras por la inaccesibilidad de una casa propia.
¿Qué ha pasado? Pues resulta que se necesitan dos o tres salarios juntitos para siquiera calificar a un crédito hipotecario. ¡Vaya novedad! Qué conveniente, ¿no? Ahora resulta que la aspiración de tener un techo propio está destinada a convertirse en un sueño lejano para la mayoría.
Pero espera, la cosa se pone mejor. Resulta que después de la crisis financiera global de 2010, el mercado inmobiliario en México se fue al suelo, tocando mínimos históricos. Pero, ¡sorpresa!, luego de eso, los precios no han hecho más que subir y subir con una moderación superficial para disfrazar el asunto.
El aumento de precios en 2025 ha alcanzado un sorprendente 8.4%, con proyecciones de cerrar el año entre el 10 y 11%. La vivienda usada incluso se ha valorado más que la nueva. ¡Vaya ironía!
Pero no te preocupes, la AMPI, tan preocupada como siempre por los ciudadanos comunes, propone la «renta con opción a compra» como solución. Sí, porque acumular unos pesos de alquiler para luego comprar a precio inflado es la clave, ¿verdad?
En resumen, el precio de la vivienda en México es un juego de injusticias y artimañas donde el ciudadano común es el muñeco perfecto en manos de los especuladores del mercado inmobiliario. ¡Qué sorpresa! ¡Otro día en el paraíso inmobiliario mexicano!
