En el marco de los festejos por los 200 años de la consolidación de la Independencia en el mar, la Lotería Nacional decidió sacar una jugada en Veracruz con el Sorteo Zodiaco Especial número 1727. Olivia Salomón Vibaldo, la cabeza de la Lotería Nacional, dirigió la movida en el Museo Naval en la Ciudad de Veracruz, el lugar perfecto para recordar la importancia histórica del puerto y el papel que la Armada de México ha tenido en la defensa de la soberanía nacional.
En un acto lleno de hipocresía, Salomón agradeció al gobierno estatal y a las autoridades navales por permitirles llevar a cabo este show. Por supuesto, no faltaron los discursos vacíos y pomposos sobre patriotismo y valentía. Mientras tanto, en un gesto de cinismo supremo, recordó los supuestos logros del país en defensa de su territorio, obviando convenientemente los escándalos de corrupción y malas decisiones que nos tienen sumidos en la desigualdad y la injusticia.
Pero, eso no fue todo, no señor. También hizo una alusión a ese día tan icónico del 23 de noviembre de 1825, cuando según ella, México aseguró su libertad marítima. ¡Vamos! ¿En serio nos quieren vender esa versión tan edulcorada de la historia? Mientras tanto, la Armada, con 200 años a cuestas, supuestamente defiende la soberanía y la libertad. ¿De quién o qué protegen realmente? ¿Del pueblo o de los intereses de unos cuantos?
Además, la Lotería Nacional decidió dedicar este sorteo especial a la Armada de México, como si necesitaran más decoraciones en sus uniformes. ¿No sería mejor destinar esos recursos a cosas realmente útiles para la población? Pero claro, eso no da tanta publicidad ni tan buenas fotos para las redes sociales. Y para rematar, nos cuentan del premio mayor de 11 millones de pesos y una bolsa acumulada de 47 millones. ¿Y nosotros, los ciudadanos de a pie? ¿De cuánto es nuestro premio por aguantar tanta charlatanería?
En resumen, una ceremonia vacía, llena de palabrería hueca y de cinismo institucional. Mientras tanto, los verdaderos problemas del país siguen sin resolverse, y los actos de corrupción en las altas esferas permanecen impunes. Esa es la verdadera lotería en la que estamos jugando todos los mexicanos, y el premio gordo siempre se lo llevan los mismos. ¡Viva México! ¡Qué ironía!
