***EE.UU. ni está, ni se va a quedar con las ganas de meterse en terreno mexicano***
La Casa Blanca insiste en andar de metiche con los cárteles en México. Según Karoline Leavitt, la vocera de Trump, el presidente gringo está más emocionado que niño con juguete nuevo por tomar «medidas adicionales» contra los narco-carnales de este lado de la frontera. Lo curioso es que alabó los «avances históricos» de Sheinbaum en temas de drogas y migración. ¡Pum!
En una conferencia floral, Leavitt mencionó que Trump tiene bien clavado el tumor de los cárteles en su agenda, pues prometió deshacerse de ellos desde que andaba de candidato. El detalle es que no soltó prenda sobre qué tipo de medidas piensan aplicar. Mazacote.
Ahora resulta que el equipo del Trump, ese que parece más de telenovela que de gobierno serio, anda todo emocionado discutiendo nuevas maneras de enfrentar a estos mafiosos, y el presidente sigue con su jueguito de tener medidas extras en la mesa. ¡Órale!
Para rematar, la señora Karoline alabó cómo Sheinbaum ha hecho un «trabajazo» contra el crimen y la migración. Parece que quiere sacarla de un cuadro de héroes porque, según ella, la coordinación entre ambos países ha ayudado a bajar el tráfico ilegal y las chambas de narco. ¡Qué bonito!
Pero la cereza del pastel fue que Trump no se aguantó y soltó que no está «nada contento» con México por su lucha contra la droga, y hasta se aventó al grito de que no descarta dar el sorpresón a los narcos desde suelo mexicano. ¡Auch!
En resumen, Trump quiere ser el machito en la jugada, pero sin tocar suelo mexicano y Sheinbaum aquí, aguantando vara y rechazando cualquier metido de mano de los gringos. ¡Qué drama, señores!
