El alcalde de Álvaro Obregón, Javier López Casarín, señaló sin tapujos ante diputados que la administración anterior presumió la entrega de tres mil cámaras de seguridad, pero la cruda realidad es que solo funcionaban 400, y ni siquiera eran manejadas por la alcaldía, sino por los vecinos con Internet. ¡Vaya seguridad de pacotilla!
En una roscón con los legisladores capitalinos, el funcionario expuso que los proveedores eran más fantasmas que los espectros del Panteón Dolores, afirmando que Radar APP, S.A.P.I. de C.V., se chupó el 80% del jugoso contrato y ni la sombra de las cámaras. ¡Pura cáscara de seguridad!
«Nos vendieron espejitos de cámara, asegurados de que había tres mil tomando chismes en la alcaldía, pero solo encontramos 400 mitotes visuales. ¡Qué tal desfalco!». Así lo expresó el alcalde con más sorpresa que cuando sacaron huesos del panteón. ¡Aterrador!
Además, el contrato con Telmex para revisar las cámaras acabó como el final de una peli de suspenso, sin que llegaran ni al 10% de los equipos. ¡Ni para un trailer sirvieron estas cámaras fantasmales! ¡Aló, aló, Policía Cibernética!
En resumen, entre un proveedor que desaparece más rápido que Melate en vivo, una conexión a Internet que parece cuento de hadas y cámaras que se esfumaron como el peso de una famosa, la seguridad en Álvaro Obregón está más perdida que las licencias permanentes en este México de la fantasía. ¡Cámaras mágicas y cuentos de terror!
