El gobierno mexicano se está rifando con la deuda pública, llegando a un nivel de peligro del 57% del PIB para finales de este año. Según la Secretaría de Hacienda, el país está en una situación similar a la de Brasil y Sudáfrica, quienes perdieron su grado de inversión por andar de codiciosos.
¿Qué significa esto? Que hay más probabilidades de que México no pague lo que debe, o sea, ¡que se va a quedar chiflando en la loma! Y la guinda del pastel es que mientras nos endeudamos a lo bestia, nuestra economía no crece al mismo ritmo. ¡Pero qué bonito, eh!
Para rematar, los expertos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) nos recuerdan que un aumento en la deuda sin un crecimiento económico es como querer abrir una taquería sin tortillas. O sea, un desmadre de proporciones épicas.
Y qué tal si les cuento que la estimación de deuda de Hacienda para este año nos pone al nivel de Sudáfrica en 2021, cuando perdieron el grado de inversión, y un poquito por debajo del 60% de Brasil en 2015, cuando fueron degradados a nivel especulativo. ¡Por si no fuera suficiente nos quieren llevar a la quiebra!
Pero espera, que hay más. El Fondo Monetario Internacional anda de chismoso y ya sacó dos documentos donde menciona que México se está endeudando a lo loco y ni así crece. Pero aquí seguimos, con un déficit amplio que nos tiene en la cuerda floja y un PIB que crece menos que tu pelo en cuarentena.
La cereza en el pastel es que si seguimos así, la depreciación del peso será más real que Santa Claus. Así que al final, todo este embrollo nos lleva a una conclusión: gastamos más de lo que debemos y crecemos menos de lo que podemos. ¡Bravo México, bravo!
