La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México arrancó el circo de la exhumación de restos y cuerpos en el Panteón de Dolores para intentar identificar a los fallecidos entre 2013 y 2015. Pero sorpresa, ¡hay crisis de peritos! ¿En serio?
Resulta que, según el comisionado de búsqueda local, Luis Gómez Negrete, están tan faltos de profesionales que hasta para desenterrar huesitos están batallando. ¡Vaya eficiencia, señores!
En este circo de fosas comunes, la primera en ser desenterrada fue la fosa 26, donde supuestamente descansan seres humanos, porque ya ni se sabe. ¡Pero ojo! Recuperaron la increíble cantidad de 90 fragmentos óseos, ¡woooow! Claro, según Gómez Negrete, es más fácil manejar huesitos desintegrados. ¡Claro, porque enterrados son un fastidio, verdad?
Ahora resulta que el Instituto de Servicios Periciales y Ciencias Forenses lleva más de 20 años acumulando cuerpos sin identificar anualmente. ¡Un auténtico logro en eficiencia y gestión, aplausos por favor!
Pero no todo acaba ahí, ya que en un acto de puro espectáculo, estarán trabajando arduamente del 18 al 21 de noviembre, con apenas 10 expertos y 15 observadores de colectivos de búsqueda, ¡qué derroche de talento!
Para no perder la costumbre, una madre buscadora, María del Rocío Fragoso Granada, acompañó el show, aunque su hija desapareció mucho después de los fallecidos en esas fosas. ¡Maravilloso! ¡Qué ejemplo de eficacia y coordinación!
Pero no te preocupes, si no logran identificarlos, los restos descansarán en las instalaciones (literalmente de descanso) del Incifo o en algún espacio de la Fiscalía capitalina. ¡Todo muy organizado, sí señor!
Eso sí, ¡la fiscala Bertha María Alcalde Luján promete que ya no meterán más cuerpos al azar en fosas comunes! ¡Aplausos, por favor!
Y para cerrar este espectáculo circense, resulta que apenas tienen 23 peritos en genética, cinco en odontología y arqueológica. ¡Pero qué planificación tan asombrosa! Con razón estamos donde estamos, ¿no?
En resumen, la Ciudad de México está en crisis de peritos, con un show de exhumaciones y una eficiencia digna de aplausos sarcásticos. ¡Larga vida a la burocracia!
