La ONU da luz verde a un plan que pretende cambiar el panorama en Gaza y, de paso, abrir una nueva jugada política en Medio Oriente. Trump se frota las manos con la aprobación, destacando la inclusión de «los líderes más chingones del mundo» en una junta que supervisará todo. Mientras tanto, en Israel se arma la marimorena con el tema de la autodeterminación en la Franja, con Netanyahu despotricando en contra y prometiendo desmilitarizar Gaza cueste lo que cueste.
Por un lado, la embajada gringa en la ONU celebra esta resolución como si fuera el santo grial, hablando de estabilidad y seguridad para Israel. Pero, ojo, que aquí no solo se trata de poner soldados en la zona, sino de lavar la cara diplomática y entregar un pasito más hacia la libertad palestina, después de negociaciones intensivas dignas de un reality show.
Pero claro, la cosa no gusta a los amigos de Hamas, que se hierben en su salsa al ver que la resolución los pone contra la pared con eso de desarmarse. ¡Vamos, a ver si eso lo hacen de buena gana! Y mientras Qatar, Egipto y demás colegas árabes aplauden con las orejas, en Israel las tensiones suben de tono y se meten en un berenjenal sobre lo de dos Estados.
Para rematar, Trump mete su cucharada con una Junta de Paz, la cual va a estar repleta de notables personajes que revelarán su identidad más adelante. Y en medio de este circo, Human Rights Watch saca la patita para recordar que, aunque la resolución no hable de derechos humanos, Israel tiene que portarse bien y no andar haciendo desmanes.
¡Mientras tanto en Cisjordania!, colonos israelíes siguen con su show de violencia contra palestinos, sin que nadie parezca levantar un dedo para detenerlos. ¿94% de investigaciones sin cargos? ¡Viva la impunidad! La situación está que arde, y este nuevo juego político en la región no augura precisamente un cuento de hadas para nadie. ¡Pobre Medio Oriente, siempre en medio de todo el embrollo político y militar internacional!
