El famoso Museo del Louvre decidió cerrar temporalmente la Galería Campana, ¡porque sí! Una auditoría técnica reveló debilidades estructurales en vigas del ala sur. ¡Plop! ¿En serio? Sí, en serio.
Según una agencia internacional, este hallazgo es parte de una serie de diagnósticos para evaluar el estado del complejo ubicado en el cuadrilátero Sully. ¡Qué sorpresa, eh!
El informe del 14 de noviembre entregado por un gabinete de estudios técnicos alertó sobre la «particular fragilidad» de algunas vigas que sostienen las oficinas en la segunda planta. O sea, estaban riesgosos desde hace rato y ahora se acordaron de hacer algo. ¡Gloria a la eficiencia!
Como medida preventiva notable, decidieron restringir el acceso y reubicar a 65 trabajadores para evaluar nuevas fallas. ¡Menos mal que se preocuparon!
La Galería Campana, que exhibe nueve salas de cerámica de la Antigua Grecia, se mantendrá cerrada. ¿Y las obras? Qué más da, total, lo importante es que haya riesgos reducidos.
Y ahora resulta que el deterioro es culpa del complejo diseño arquitectónico y las obras de los años 30. ¡Qué casualidad! Y de repente se acuerdan de la fragilidad en medio de toda la polémica del robo millonario del mes pasado. Ahora todo cobra sentido, ¿no?
La directora Laurence des Cars ya había advertido de daños, variaciones de temperatura y problemas de impermeabilidad. Bueno, parece que eso no importaba mucho en aquel entonces, pero ahora… ¡alerta mundial!
El Louvre aclara que el cierre de la Galería Campana no está relacionado con el robo, ¡claro que no! Pero la situación ha destapado críticas sobre las condiciones del recinto. ¿Qué nos queda sino reír?
El museo no tiene fecha para la reapertura, pero prometen seguir informando. ¡Menos mal que están al pendiente! ¿No es consolador saber que están cuidando la integridad de unas pocas vigas cuando el mundo se cae a pedazos? ¡Qué tranquilidad! ¡Qué belleza de gestión! ¡Los responsables de velar por la seguridad de un patrimonio histórico deben estar tan orgullosos! ¡Chapeau!
