«No nos vamos a rajar»
La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, salió a defender su reinado inquebrantable ante las manifestaciones y desmanes ocurridos durante la marcha de la Generación Z del sábado. ¡Qué valiente, ¿no?!
«Las consignas y actos vandálicos no afectarán a la presidenta ni a su administración», expresó, como si fuera una guerrera blindada contra las críticas de 17 mil personas que le suponen un reto.
¿Qué poder, no? Sin dudas, la fuerza de Sheinbaum es la envidia de todos los gobernantes. ¿O tal vez no tanto?
En la Conferencia del Pueblo, Sheinbaum destacó su resistencia ante los insultos y violencia registrados, como si fuera una madre defendiendo su último pedazo de pastel en la nevera.
Además, ¿qué tal el clasismo y racismo que se vivió en la protesta? ¡Vaya, vaya! Un hombre amenazando a la policía con armas de fuego y en la conferencia mostrando la seriedad con la que toma esos hechos.
Y ojo, que Sheinbaum exige abrir una investigación sobre quién financió la marcha, insinuando que opositores ¡pudieron estar detrás de todo esto! ¡Qué ominoso, ¿no?!
Esas expresiones en la marcha ni ella ni su gobierno las van a frenar. ¡Qué cabezota! Además, desestima la repercusión internacional de la protesta. Alguien que le avise que su esfera de poder no es tan blindada como quiere hacer creer.
En fin, en la locura de los hechos, Sheinbaum no cede. Qué personaje, ¿no? ¡Claro, mientras algunos expresan sus críticas, ella sigue mirando al horizonte como si fueran mosquitos en su ventana! ¡Qué valiente! ¡Qué visión de futuro! ¡No cualquiera!
