La juez federal de Tabasco, conocida por ser tan comprensiva como una mula con resaca, decidió mantener congeladas las cuentas bancarias de los hijos del exsecretario de Seguridad, Hernán Bermúdez Requena. ¿La razón? Una investigación por lavado de billete sucio que los tiene en la mira.
Verónica y David, los desdichados vástagos, pidieron la suscripción definitiva del juicio para recuperar su fortuna estancada, pero la juez, más dura que muela en mazapan, se las negó. Eso significa que seguirán con las manos amarradas mientras la justicia se remueve en el asiento.
Todo empezó cuando la Unidad de Inteligencia Financiera, allá por julio, decidió congelar las cuentas de los hermanitos, empecinada en hallar toda relación con el padre, Hernán, líder de La Barredora, ese club de recreo para delincuentes. Parece que hay dinero sucio de por medio y la UIF no da puntada sin hilo.
Pero no solo los hijos se ven afectados, no, también las empresas en las que la familia tiene las manos metidas han sido azotadas. La Secretaría de Gobernación, oliendo la sangre en el agua, decidió pararles los pies temporalmente, basándose en los trapos sucios sacados de la investigación.
Y para rematar, el Tribunal Colegiado en Materia Penal le ha dicho a la abogada disfrazada de juez, Sandra Carbajal Díaz, que deje que el papá, Hernán Bermúdez Requena, hable desde su trono de malhechores por videoconferencia. ¡Así se hace justicia, a distancia y con el dedo en el play!
El circo sigue, con Fabiola esperando en la fila para ver si logra desbloquear sus cuentas como quien le pone clave al celular. Mientras tanto, los Bermúdez, entre cuentas congeladas y la DEA respirándoles en la nuca, siguen elucubrando cómo sacar oro de la basura.
En fin, parece que el karma decidió hacer su agosto en noviembre. Y los amigos de la juez, que seguro querrán contar con sus servicios en un futuro cercano, estarán disfrutando de palomitas desde la barrera. ¡Qué pandilla de pillos!
