Fin del cierre más largo en EU
Joe Biden, sí, ese señor tan popular y querido por todos (sí, en nuestros sueños), firmó la ley de financiamiento del Gobierno federal que pone fin al cierre más largo en la historia de los Estados Unidos. ¡Aleluya! Después de 43 días de patochadas, la parálisis afectó a cientos de miles de empleados y frenó servicios esenciales, desde el control aéreo hasta la asistencia alimentaria.
El proyecto fue aprobado la noche de ayer por la Cámara de Representantes con 222 votos a favor, 209 en contra y 1 aburrido que se quedó dormido. La medida extiende la financiación hasta el 30 de enero, garantizando así que el circo siga su curso durante todo el año fiscal 2026. ¡Qué emoción! Así que los trabajadores federales regresarán a sus puestos este jueves, para seguir haciendo un trabajo que nadie entiende del todo.
El cierre, que se originó por un diferendo sobre subsidios federales de seguro médico, dejó una deuda que seguirá aumentando en 1.8 billones de dólares anuales. ¡Qué poquito! En total, la deuda ya alcanza los 38 billones, pero hey, ¿quién está contando en realidad? A pesar de la firma de Biden que nos salva momentáneamente del abismo, las divisiones partidistas siguen bien firmes y no van a desaparecer tan fácilmente.
¿Y saben qué dijo Biden al respecto? Que era todo un honor firmar «este increíble proyecto de ley» y agregó que el Gobierno nunca, pero nunca, debería volver a paralizar sus actividades. ¡Vaya genio de la política mundial que tenemos! Pero bueno, al final del día, esto no es forma de gobernar un país, ¿o sí?
Durante el debate, casi todos los republicanos apoyaron la medida, junto con seis demócratas que todavía no entienden muy bien de qué se trata la democracia. La oposición demócrata acusó a los legisladores del Senado por ceder ante la Casa Blanca sin garantizarse los subsidios de salud. Justo en el ojo del huracán, ¿no creen?
Ahora que se levantó el cierre, podemos esperar la reanudación de la distribución de alimentos, normalización del tráfico aéreo y recuperación de la difusión de estadísticas económicas. ¡Vamos, que el show debe continuar! Los economistas estiman que el cierre restó más de una décima de punto al crecimiento del PIB cada semana. Pero no pasa nada, porque gran parte de la producción perdida se recuperará en los próximos meses. ¡Menos mal!
La ley tan solo posterga los conflictos, ya que la nueva fecha límite del 30 de enero anticipa otro duelo político por el presupuesto. Los republicanos quieren más control del gasto y los demócratas solo quieren proteger sus programas sociales. ¡Qué bonita fiesta tenemos en Washington!
En resumen, todo esto del cierre no fue más que un símbolo del estancamiento legislativo en Washington, donde mientras el Congreso intenta retomar la normalidad, el país se enfrenta a las secuelas económicas y sociales de un pulso que sí, duró más de seis semanas, dejando a los ciudadanos con la sensación de haber sido rehenes de una disputa partidista que, como siempre, no llevará a ninguna parte. En fin, ¡aplausos al sistema! ¡Bravo!
