En la Cámara de Diputados, el PRI propone castración química para violadores y pederastas. La iniciativa de endurecer las sanciones fue presentada por el diputado federal Israel Betanzos Cortés, quien debe tener una fijación particular con el tema de la inhibición sexual.
Según él, el tratamiento se basa en la aplicación de sustancias hormonales «mágicas» que reducen la libido y el deseo sexual. Claro, todo avalado por la Secretaría de Salud Federal, porque para hacer barbaridades siempre hay que tener un sello de «aprobado por el gobierno».
¿Y a quiénes se les aplicaría este «toque mágico»? Solo a los agresores con sentencia firme por violación, abuso sexual, pederastia, incesto o turismo sexual. Deben estar agradecidos por tener una segunda oportunidad, ¿no?
Por si no era suficiente, Betanzos menciona que este procedimiento debe ser parte de un «tratamiento integral», como si hubiera una fórmula mágica para curar la maldad. Claro, con atención física y psicológica para «rehabilitar» al agresor. ¿Y las víctimas? Que esperen tranquilas su revictimización.
Ya en 2010 había lanzado una propuesta similar, pero como la violencia sexual en México sigue imparable, ¿por qué no repetir la locura? Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2024 hubo más de 65 mil denuncias por delitos sexuales. Pero bueno, seamos compasivos con los violadores, ¡pobre gente!
Mientras tanto, la propuesta fue mandada a la Comisión de Justicia para que se recreen un rato debatiendo sobre la absurda idea de quitarles las hormonas a delincuentes sexuales. Porque todos sabemos que en este país, lo importante es asegurarse de que los violadores puedan seguir siendo felices. No vaya a ser que les falte algo en medio de tanta violencia.
