Casinos y plataformas digitales engañaban a grupos vulnerables como jubilados, estudiantes y amas de casa para lavar dinero. Así lo afirmó la Procuradora Fiscal de la Federación, Grisel Galeano García, durante la mañanera de Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional. ¿Qué tal el truco? Mandaban premios falsos con dinero sucio para que los incautos los usaran en casinos físicos u online.
La red maestra estafaba identidades y datos bancarios para movimientos ilícitos. Les mandaban correos, tarjetas o códigos premiados con dinero sucio y los ingenuos, ¡tostados! Lo interesante es que los parroquianos hacían sus apuestas, ganaban pura simulación y luego mandaban la lana lejos, muy lejos, a cuentas en el extranjero.
México, tierra de las maravillas, no podía quedarse atrás. ¡Juntos con las autoridades internacionales y gringas se dieron cuenta de la movida! Algunos pícaros sí recibían migajas en su cuenta, jugaban a millonarios y les pedían que reenvíen o hagan más operaciones financieras. Todo un reino de fantoches.
Pero aquí la paloma tiende a mojar la crisma, porque la jefa del asunto nos dejó claro que muchas de las víctimas ni soñaban en qué andaba esa trama. ¡Como si en el lavado de dinero sonara la flauta! Y la Procuradora lo dice fácil, que esto se repetía miles de veces, cada operación era la joyita y en conjunto hacían el teatro perfecto para limpiar billetes sin drama.
Y uno pensando que sabía algo de la vida. ¡Qué inseparables son el dinero y la corrupción! Y lo peor es que las víctimas, sin chistar, ¡colaboraban! Pero bueno, lo importante es estar informado. En La Razón te mandamos la posta, la cruda y nada más. Las casas de juego y las plataformas digitales que se cuiden, ¡que aquí la corrupción baila!’
