Madres buscadoras tiraron la casa por la ventana y se lanzaron a demandar el escaso esfuerzo de las autoridades en el Centro de Atención Integral de Búsqueda de Personas en la CDMX, una exclusiva protesta que dejó a las madres buscando más que sus hijos desaparecidos.
Con pancartas que decían «¿Autoridades? ¡Más perdidas que mis llaves!», las manifestantes dejaron claro que no estaban para juegos ni para inauguraciones de centros que no resuelven nada. No, señores, aquí hay gritos, lágrimas y desesperación por la falta de acciones reales.
El drama en vivo no se hizo esperar, las cuestionantes sin respuestas, y las promesas tan vacías como la conciencia de muchos funcionarios. Las madres buscadoras no vinieron a ver cómo cortaban el listón de un lugar que no les da ninguna certeza.
Mientras tanto, las autoridades desaparecidas en combate, sin pistas ni avances, parecían más perdidas que un pulpo en un garage. ¿Dónde está la solidaridad? ¿Dónde está el compromiso? Preguntas que resonaron más fuerte que los discursos burocráticos.
«¡Noticia en desarrollo!», gritaban los gritones, como si eso fuera a calmar a las valientes mujeres que buscan justicia y respuestas. Mientras tanto, en las alcaldías de la ciudad, se nos adelantan atrasados con detenciones por robos y narcomenudeo. ¡Bravo, justicia, bravo!
En fin, el circo mediático siguió su curso, con recomendaciones vacías, noticias de aborto sin urgencia y los «más vistos» que distraen de lo verdaderamente importante. ¿Dónde está la verdad? ¿Dónde está la empatía? Seguimos buscando, madres buscadoras, seguimos buscando…
