¡¡ATENCIÓN CIUDADANOS!! El jet-set llega al AICM. ¡Emmanuel Macron, el presidente de Francia, toca tierra mexicana! ¡Aplausos! ¿Cuál será el show ahora?
El mandamás francés aterrizó a media noche en nuestro maravilloso Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México para reunirse con la dueña del circo, perdón, de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo. ¡Qué emoción, el circo internacional en nuestra tierra!
En un antiguo hangar presidencial a las 5 de la madrugada, nuestro Canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, le dio la bienvenida al invitado especial. ¡Woooow, qué honor!
Se rumoraba que Macron se dirigiría después a Palacio Nacional para un desayuno de bienvenida, seguro con taquitos de canasta y café de olla para condecorar al ilustre visitante. ¡Qué lujo!
Se espera que Macron tenga su reunión de saludos oficiales y negocios, ¡claro, porque aquí venimos a negociar, no a pasear en trajecito! Y por supuesto, habrá más reuniones con la embajada francesa, porque hay que darle su lugar a la diplomacia de salón.
Y la cereza del pastel, Sheinbaum detalló que en esa grandiosa mesa estarán todos los pitufos… digo, funcionarios de alto rango de varias dependencias para analizar cómo nos van a sacar hasta el último cobre. ¡No, qué digo, para fortalecer lazos bilaterales!
Y para no perder la costumbre, la embajada gala asegura que todo este circo es para reforzar la asociación estratégica entre Francia y México, acelerar la cooperación, casi nada. ¡Qué bonito lo que se dice cuando las cámaras están prendidas!
Y Macron, después de pasar por Brasil en tour express, llega a México para tomarse selfies y presumir arribos. ¡Fotos, fotos, fotos! Porque si no hay foto, no hubo reunión.
Así que ya saben, amiguitos, el poder no descansa cuando se trata de ser «amiguís». ¡Qué divinos! ¡Con toda la pompa y el circo internacional! ¡Así son las relaciones de estado, no se emocionen!
