Gilberto Bátiz llegó al trono del TEPJF, prometiendo ser un «catalizador de soluciones». ¿En serio? Porque, según él, un tribunal dividido «no sirve a México». Claro, seguro se lo tomó muy en serio.
Este ente, encargado de la justicia electoral, debería ser un faro de certeza, pero con sus divisiones internas da más miedo que confianza. ¿Colegialidad? ¡Qué bonito suena! Pero la realidad es que el TEPJF tiene más dramas internos que una novela mexicana.
Gilberto Bátiz, con sus 4 millones 465 mil votos en la bolsa, se puso el traje de superhéroe de la justicia. Según él, será la luz que guíe al resto y que nos devuelva la fe en la democracia. ¿En qué mundo vive este juez?
“Un tribunal con división es malo”, dice Bátiz García. Claro, si no es capaz de ponerse de acuerdo ni en el café, ¿cómo van a tomar decisiones importantes para el país?
Eso sí, dice que va a trabajar en equipo, como si fuera una novedad. ¿Por qué no lo hicieron antes? ¿Tenían miedo que alguien les quitara su silla? Por favor, esta gente vive en otro planeta.
Lo que faltaba, Hugo Aguilar Ortiz, el de la Suprema Corte, dice que esto es «histórico». ¡Sí, claro! Como si fuera una hazaña llegar a la presidencia del TEPJF. Déjenme reír un rato.
Y para rematar, vendrán nuevos cambios en la justicia electoral. Sheinbaum, la presidenta, se las trae con una reforma que «transformará los cimientos». ¿Cómo? ¿Van a construir un nuevo edificio?
En fin, seguimos con la tragicomedia en el TEPJF, donde la justicia electoral es un sueño lejano y la unión colegiada es una quimera. ¡Vaya circo que se traen estos magistrados!
