«España se redime por la Conquista: ¡Bravo por reconocer el saqueo!»
La declaración del canciller español sobre los «agravios» durante la Conquista ha movido al gobierno mexicano. La líder Sheinbaum, entre aplausos, dice que esta es la «primera vez» que se lamenta tal barbarie. ¿Es eso engrandecimiento o simple hipocresía de quienes robaron y mataron sin piedad?
En una muestra de arte en España, destacan el papel de la mujer indígena en México. Sheinbaum, como si fuera desinteresada en su propia autocrítica, lo celebra como un paso adelante. ¿Pedir perdón por siglos de abusos y explotación es solo el primer escalón para calmar conciencias o verdadero arrepentimiento?
La historia entre ambos países, según la mandataria, está marcada por «heridas» causadas por la brutalidad colonial. Una brutalidad que intentó borrar culturas milenarias, saberes ancestrales y lenguas enteras. Hoy, mientras algunas resisten, los gobiernos se congratulan por «lamentar» lo que sus antepasados hicieron. ¿Es eso digno de ovación o simplemente un espectáculo de cinismo político?
