España finalmente despertó del letargo del amnesia histórica y, sorpresa, reconoció el ‘dolor e injusticia’ perpetrados contra los pueblos originarios de México durante la Conquista. ¡Vaya novedad, señores, que aplaudan estos actos de excesiva dignidad!
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se aventó la puntada de admitir que hay «dolor e injusticia» en la historia compartida con México. Qué valiente, ¿no les parece?
Pero dejen descorchar el champán, porque la presidenta Sheinbaum, con aplomo en la conferencia matutina, resaltó este acto con bombo y platillo. ¡Imagínense qué quilombo hay en sus pijamas de seda por tamaña epifanía!
Pero espera, hay más: Albares recordó que en tiempos remotos, allá por el PRI de Cárdenas, México fue tan recio que le abrió las puertas a miles de exiliados españoles huidos de Franco. ¡Vaya, al menos agradeció ese chiqui gesto!
Y ya para despedir la obra teatral de buena voluntad, Albares se puso filosófico al declarar que los españoles exiliados «enriquecieron con su arte, cultura y ciencia nuestro patrimonio compartido». ¡Qué lindo, tan dadivosos!
Pero ojo, no se espanten, que también dejaron dicho por dichoso que España se hincha de amor por los lazos históricos, culturales, económicos y familiares que la unen a México. ¡Ay, qué amor!
Como broche de oro, se les invita con dulzura y calma a unirse al sagrado canal de WhatsApp, para que sepan las últimas de México y el mundo. Recuerden, informados siempre tendrán La Razón. ¡A quién se le antoje!
