**Trump aprieta las clavijas a la OTAN por el estrecho de Ormuz**
El magnate del imperio patinador, Donald Trump, soltó ayer que para él no importa un comino si el comercio por el estrecho de Ormuz le afecta o no. Eso sí, exige que otros países aseguren la ruta mientras él se rasca la panza en la Casa Blanca. ¡Qué altruista, señores!
En su palacio de las maravillas, antes de conversar con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, el magnate reiteró que Estados Unidos está ahí como niñera del estrecho que ni necesita. «Nosotros no lo usamos, pero lo defendemos, porque… ¿por qué? ¡Porque sí!», aseveró, enfatizando que naciones dependientes del petróleo del Golfo, como Japón, están más en apuros que burro nuevo en feria.
El tipo señaló con el dedo que países como la tierra del sushi, partes de Europa y hasta la China están temblando por la inestabilidad en la vecindad, ya que les llega el combustible por ahí. Por eso, ordenó que estos «valientes» den un paso al frente para garantizar el paso seguro. ¿O cómo?
Ahora bien, la primera ministra Takaichi, con oídos de escarabajo, aseguró que Japón está pensando en cómo rascarse un huevo ante esta petición, cumpliendo, claro, con las leyes que tiene que seguir. ¿Mandando palomas mensajeras, quizás?
Además, el magnate de la peluca amarilla defendió la paliza militar contra Irán y lanzó que todo está fluyendo como el salmón, con el país persa a puntito de caramelo. Justificó la operación por las ambiciones atómicas de Irán. «Tuve que hacerlo… nadie más se ha atrevido, oiga», soltó.
Ahora, aclaró que no le dijo ni pío a sus amiguitos antes de mover la maquinaria militar, porque él buscaba el factor sorpresa. Al fin y al cabo, ¿a quién le gusta una fiesta si sabe que va a haber paro cardíaco? ¡Con esas comparaciones históricas nos vamos a Europa!
Así que ya ven, el titiritero de la Casa Blanca haciendo de las suyas… ¿O alguien esperaba otra cosa? ¡Sálvese quien pueda en esta aventura de poder y negocios!
