Home InternacionalLa Unión Europea se niega a respaldar presencia militar en el estrecho

La Unión Europea se niega a respaldar presencia militar en el estrecho

by Sin Filtro
Llamarada de gas arde en la refinería de Lanaz tras un ataque en Irak, el 14 de marzo.

**La Unión Europea no se quema con la misma gasolina de Trump e Israel**

En la Cumbre de la Unión Europea en Bruselas, los líderes de los Veintisiete decidieron frenar la fiebre de la guerra en Oriente Medio y optaron por la diplomacia, evitando apoyar militarmente a Estados Unidos en el estrecho de Ormuz.

La crisis, cocinada por la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, obligó a los políticos europeos a hablar con la boca llena sobre una respuesta conjunta. En un comunicado improvisado, la UE pidió a todos los involucrados un poco de autocontrol y respeto por las reglas, porque la guerra no es un juego de niños y puede arruinar la pachanga global. Además, rogó a Irán y a sus panitas que paren de tirar piedras sobre el tejado de los demás y que dejen de dañar las pipas de energía y las casas de la gente.

A pesar del barullo en el Golfo, los europeos mandaron a freír espárragos a Washington y se negaron a ser escoltas de barcos en Ormuz, pero sí acordaron hacer más fuerza en operaciones marítimas existentes, como Aspides y Atalanta, porque total, algo es algo.

La representante de Exteriores de la UE, Kaja Kallas, gritó que había que buscar una salida diplomática y que ya le estaba marcando al grupo de Whats de Teherán para ponerse de acuerdo antes de que se arme la trifulca. «No queremos más show de fuegos artificiales, queremos paz», dijo.

El presidente francés, Macron, en tono papá regañón, pidió bajarle de atolondrado a la cosa y dejar de romperle las macetas a la vecina, y el canciller alemán, Merz, advirtió que la guerra no sólo mata sueños, sino que también sube los precios del petróleo, ¡cuidado!

Mientras tanto, el presidente español, Pedro Sánchez, armado de valor, gritó que la trifulca era ilegal y exigió a la UE que defienda un orden basado en reglas, no en puños y patadas.

Así que se cocinó en Bruselas una deliciosa receta de paz diplomática, con un toque de rechazo a lo militar y un aderezo de llamadas amistosas a Teherán. Y mientras tanto, en medio de la cocina, una foto en sepia chula de una refinería en llamas lucía radiante para el álbum de recuerdos. ¡Qué bello es el arte de la diplomacia!

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