Estados Unidos, esa superpotencia con una moral intachable, bombardeó la isla Kharg, calificada por Trump como la «joya de la corona de Irán». ¿El motivo? Pues según el mandamás gringo, para evitar que Iran bloquee el Estrecho de Ormuz. ¡Claro, cómo no!
Trump, con su retórica de macho alfa, alardeó de haber lanzado uno de los bombardeos más poderosos del Medio Oriente, arrasando objetivos militares en esa isla estratégica, pero por «decencia» no tocó la infraestructura petrolera. ¡Qué buen samaritano!
El pelirrojo fanfarrón dejó en claro que, si Irán se mete en sus asuntos, reconsiderará su decisión «humanitaria». Ah, pero no solo eso, también le recordó a Irán que ni se atreva a defenderse, que sus armas son las más tocabottom que existen.
Y ojo, lanzó una advertencia a las fuerzas armadas iraníes, sugiriéndoles que depongan cualquier intento de defensa. ¡Tremendo valiente este Trump!
La joyita de Kharg, vital para las exportaciones petroleras de Irán, ahora es un «blanco militar estratégico» gracias a la bondadosa intervención gringa. ¿Respuesta iraní? Todavía se están recuperando de la hilaridad causada por las amenazas del payaso de Washington.
Así que ya saben, según Trump, EEUU es el guardián de la paz mundial y no permitirá que Irán se defienda, ni que moleste sus intereses petroleros. ¡Qué moral, señores, qué ejemplaridad!
