La SCJN, ese club selecto de togados, validó la extinción de 109 fideicomisos para usar más de 68 mil millones de pesos en lo que les plazca. ¿Y los fideicomisos de ciencia, cultura, deporte y hasta víctimas? Al carajo con ellos. Y en la sesión solemne, los ministros rechazaron por unanimidad a ocho gobernadores de oposición que clamaban por sus chachas económicas.
Arístides Guerrero García, ese héroe de capa roja, declaró que los gobiernos estatales tenían cero pruebas de ser violentados en sus atribuciones. Así que, pónganse en la fila y mejoren sus argumentos, o mejor, váyanse a llorar a otro lado.
Mientras tanto, Lenia Batres Guadarrama salió con las uñas afiladas. Defendió la extinción de los fideicomisos con dotes de auditora, evidenciando los desfiguros de estos cachivaches financieros para despilfarrar billetes públicos. ¿Transparencia? ¡Nunca la había!
Ah, y la única que alzó la voz fue Yasmín Esquivel Mossa, defendiendo a capa y espada el fideicomiso para las pobres víctimas. ¿Será que a la SCJN le faltó corazón para eliminar ese? Quién sabe.
En fin, la 4T justificó esta masacre financiera como algo necesario para combatir los estragos de la pandemia. ¿Creíbles? ¡Pues claro que no! Ojalá algún día la SCJN se dedique a velar por la justicia y no a servir intereses políticos turbios. ¡Pero hey, aquí no ha pasado nada!
