Durante la jornada de movilizaciones por el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, un grupo de manifestantes se puso la del Puebla y trató de tumbar las vallas metálicas frente a Palacio Nacional. Por supuesto, como cualquier fiesta de cumpleaños sin pastel, la Policía llegó rápido para evitar que la piñata se rompiera.
A pesar de sus esfuerzos, las valientes guerreras solo lograron mover un poco las vallas, pero ni soñando abrirse camino hacia el edificio. ¡Qué decepción! Sin embargo, no contentas con el intento fallido, algunas chicas decidieron ser la estrella lanzando carticas en llamas a la hoguera de fracasos.
Y como toda buena peli de acción, en el escenario se armó el zafarrancho. Un grupo de audaces integrantes del bloque negro, junto a otras valientes, siguieron golpeando las vallas como si fueran las piñatas más duras del mundo. ¡A ver quién le pega más fuerte, vamos a medir la fuerza de la chaviza!
En medio de la rebambaramba, una joven decidida quiso ser la heroína y saltar las vallas como si fuera un obstáculo en un reality show, pero la realidad la devolvió al suelo con un «no ma’am». La cosa se puso picante cuando la protesta se extendió a la avenida 5 de Mayo y las chicas del bloque negro se pusieron a pintarrajear negocios como si fuera la Feria de la Salud Mental.
¡Pero eso no es todo! Ante la aparición de estos valientes guerreros del graffiti, los policías capitalinos pusieron en marcha la operación ¡no pasará! encapsulando la zona, como si fueran a meterlos en una batidora y hacer un smoothie gigante de descontento.
En resumen, en el Zócalo de la Ciudad de México, las mujeres siguen en pie de lucha como si fuera un maratón de tortas de jamón, unos queriendo entrar, otros queriendo salir, y otros nomás chismeando en la banqueta.
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